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Fiesta: El estadio Evelio Isnardi estaba preparado para esta final desde hacia varios días, ante las exigencias de la organización sobre algunos aspectos de seguridad fundamentalmente. Pero hubo que realizar algunos trabajos extras para acondicionar algunos sectores del estadio.
Pintoresco: Para muchos no se puede permitir una final en un estadio de esta naturaleza, pero lo bueno es que cada detalle exigido por OFI fue cumplido y fiscalizado a rajatabla. Recordemos que en 2015 Nueva Palmira fue campeón a nivel de Selecciones, por lo que había antecedentes. De todos modos para el año próximo ya le señalaron que para participar en la A, necesita algunos “arreglos” importantes.
Arbolado: Un estadio abierto, grande, amplio y cómodo, con una pista de atletismo que le da cierta separación con la tribuna ganando en seguridad. Además destacar el gran arbolado que tiene por todos lados, ideal para partidos cuando la temperatura obliga a resguardarse. Obvio que en esta época, son solo decorativos.
Bancos: Como sucede habitualmente atendiendo las recomendaciones de los veedores, el banco de suplentes se dispuso de acuerdo adonde va locatario y visitante. Eso determina que haya más seguridad e incluso, el banco del visitante, lejos de la ubicación del línea de ese sector para no generar problemas.
Cambios: De acuerdo a la televisión, que tenía sus cámaras en la tribuna visitante, se había dispuesto que la mesa de control de los veedores y delegados estuviera en esa tribuna. Sin embargo para mejor control decidieron trasladarla para la tribuna locataria, donde los cambios del equipo local se hacían allí cerca del banco mientras que el que tenía que venir con más recorrido era, lógicamente el visitante.
Disposición: De todos modos la disposición de arco móvil de OFI, las tarimas donde estaban la pelota y la “orejona”, estaban frente a la tribuna visitante. O sea que ingresaban los protagonistas y atravesaban todo el campo para ubicarse cerca de la línea de banda lateral de esa tribuna. La hinchada local, que era mayoritaria, solo veía la espalda de sus jugadores.
Festejo: De hecho cuando se iban a entregar las medallas y copas a los protagonistas, al final del partido se hizo otra vez frente a las cámaras de Tv, pero lamentablemente de espalda a la hinchada campeona. O sea el festejo del campeón fue, en definitiva para la tribuna visitante. Bien para el que estaba en casa pero no para el que pago una entrada y acompañó al equipo palmirense.
Espalda: Cuando los jugadores campeones iban recibiendo sus medallas y bajaban del escenario y se ubicaban detrás del cartel de los campeones, quedaban a propósito, de espalda a la tribuna visitante para no generar provocación. Después cuando estuvieron todos ahí con sus medallas, si se ubicaron todos de frente y recibieron la copa. Igual no pudieron festejar para su gente. Una lástima.
Clima: Realmente estaba muy agradable, sin lluvia en esa zona del país, pero además por momentos alumbraba tímidamente el sol haciendo que fuera una tarde plenamente disfrutable. Realmente el clima acompañó esta finalísima.
Público: Según nos decían los lugareños hacía mucho tiempo que el estadio no tenía tanta concurrencia. Es que era una final y había que estar. Pero no solo la gen te locataria sino que desde Colonia llego muchísimo publico acompañando al equipo de barrio de la plaza de toros coloniense.
Folclórico: De esas cosas que tiene el futbol del interior y que no para de sorprender a quienes no siguen habitualmente los campeonatos. Nos comentaba alguien ajeno pero que vio el partido. Como e s que definen dos del mismo departamento. Se puede dar obvio, pero en este caso concreto, son dos equipos colonienses, pero el campeón pertenece a Soriano Interior y no a Colonia.
Seguridad: Mas allá de los efectivos dispuestos para la custodia de la cuarteta arbitral también había distribuidos en puerta de acceso, vestuarios, tres en tribuna visitante, dos en la local, un encargado de cancha, uno en pista de atletismo, uno en estacionamiento y un funcionario que registraba con su cámara absolutamente todo en cada espacio de tribuna o donde hubiera alguna persona.
Accesos: Por supuesto que hay que destacar, cosa que habitualmente no sucede con los campeones, tanto de clubes o selecciones, máxime si son locales, que la gente local no ingresó y dejo recibir a los campeones sus medallas y trofeos. Se dejó trabajar a la prensa con cierta comodidad y recién después que tenían la copa en mano se dio ingreso a la gente para festejar con sus jugadores.
Veedores: Claudia Soñora y Darío Arrigoni fueron los veedores administrativos de OFI para este espectáculo. En tanto los concejeros Fernando Varela y Ana Zeni estaban para todo lo concerniente a lo protocolar.
Atentos: Los dos veedores administrativos estuvieron atentos en todo momento e incluso en alguna situación, se los veía salir de su silla, bajo un gazebo, para que no perderse detalle de nada. Incluso Arrigoni estuvo en vestuarios en el entretiempo donde el clima estaba “complicadito”.
Vestuario: Precisamente en el entretiempo, se generó un problema en vestuarios. Los dos equipos, que venían con cierta tirantez en la cancha se encontraron en la zona de vestuarios y allí se genero una montonera con empujones, alguna mano inoportuna, algún puño amenazante y muchos gritos. Para colmo, también la guardia protegía a la cuarteta que no podía ingresar a vestuarios transformando esa zona en un verdadero caos.
Vestuario II: Por suerte primó la cordura y todos entendieron que era una final y que los nervios lógicos de la lucha y la disputa de algo importante no justificaba que se llegara a situaciones complicadas. Después se acordó que saliera la terna, después la visita y recién después el locatario.
Protocolo: Sin dudas lo del concejero Varela -acompañado por Ana Zeni- no deja de sorprender nunca. Varela les da una especie de “clase” a los chiquilines que ingresaran con las banderas de OFI, las instituciones y la del Fair Play. Les indica como ingresar, donde ubicarse, como posicionar las banderas y la salida del campo. Y se cumple a rajatabla. Pero sale bien y es lo que cuenta.
Humo: Evidentemente no solo las banderas que lucian por todo el escenario dándole un toque festivo sino que cuando ingresaron a la cancha los equipos, el cielo se tiño de colores
Dirigentes: Por supuesto que para esta final se hicieron presentes el Presidente de OFI Sebastián Sosa, el tesorero Héctor Leites, y los concejeros Humberto Tellechea y Lides Bevegni, que reside en la ciudad Palmirense por lo cual era anfitrión y estuvo para atender cada detalle donde se lo requiriera.
Anfitriones: Hay que señalar como corresponde que toda la dirigencia palmirense y un grupo de colaboradores, que estuvo a disposición, para solucionar cualquier tipo de inconveniente que se requiriera. Iban y venían permanentemente si dejar nada librado al azar, que nada se escapara.
Neutral: También se hizo presente el dirigente canario Eduardo Mosegui, que llegó en representación de la AUF ya que forma parte del Ejecutivo de la asociación en representación de OFI.
Camisetas: Los jugadores de Polancos, una vez que se consagraron campeones repartieron camisetas blancas con una “orejona” en el pecho y referenciando que eran los monarcas del interior. Obviamente es algo que se está dando seguido en todos los campeones.
Respeto: Mas allá que los jugadores de San Carlos arremetieron contra la terna al terminar el partido reclamando, jugadas, tiempo adicional, etc. después llego la tranquilidad y aceptaron la victoria de Polancos. A su vez estos a la hora de las medallas y copa al vice campeón, también aplaudieron en señal de respeto y reconocimiento.
Trabajadores: Ninguno de estos jugadores campeones vive del futbol, como ocurre con otros jugadores del interior en muchos departamentos. Acá todos trabajan las horas correspondientes en sus actividades y después de cumplir el horario habitual hay espacio para entrenar. Sacrificados pero enaltece mucho más este triunfo.
Festejo: Después de festejar largo y tendido en la cancha, sacarse fotos con familiares, pasarse la Orejona de mano en mano, los jugadores continuaron el festejo subiéndose a dos camiones para comenzar la caravana seguido por muchísimos vehículos.
Recorrida: Y allá se fue la “orejona” apretada y mimada por demás, mostrada por los jugadores arriba del camión, ofreciéndoselas a la gente que salía de sus casas a saludar la caravana.
ESCRIBE: FRANCISCO CONNIO
El lateral derecho Iván López, señaló que ser campeón de clubes “es una alegría enorme; este es el club que amo, llevo quince temporadas acá y era el título que perseguía ya que también fui campeón de OFI en 2015 con la Selección”.
Reflexionó con una frase “el sol vuelve a brillar bajo el agua” por todo lo que significó el esfuerzo para llegar al título”.
A su juicio este campeonato se debe “al compañerismo enorme, a la humildad, al esfuerzo de todo el grupo” recordando el trabajo “desde la pretemporada en las canteras, hasta ir avanzando partido a partido, donde algún compañero no podía estar por lesión, otros expulsados… en definitiva mucho sacrificio y unión” insistió.
Reiteró que este es un equipo “muy fuerte” donde siempre se trabajó muy duro, y esto “estaba dentro de los objetivos” subrayó.
Valoró además como un premio personal definir dos títulos de OFI de local, con la selección de Nueva Palmira y esta con Polancos.
“Ser campeones acá en casa con nuestra gente…la verdad mas no podíamos pedir y además hoy se volvió a demostrar que siempre están” señaló.
Para Nahuel Paredes, que le tocó ingresar en el transcurso del partido “fue muy difícil porque enfrentamos a un gran rival que nos apretó ahí en el final. Pero teníamos mucha ilusión con este partido, porque la verdad con toda esta gente alentando, no podíamos fallarles acá en casa. Se sufrió pero ahora el disfrute es el doble” precisó.
Insistió en que “ es inexplicable lo que vivimos, pero no solo hoy sino durante todo el torneo. Pero ser campeones acá con nuestra gente es una locura”.
Para el delantero la copa se disfruta y la quiso compartir con la familia, pero también con toda la hinchada que seguía de batucada, cantos y abrazos mientras hablábamos.
“Ser campeón es una alegría inmensa; por mala suerte y por acumulación de tarjetas me tocó quedar afuera de esta final pero no sabes cómo se sufre desde afuera” señaló Guillermo Duhalde que se quedo sin revancha siendo titular en la ida en Colonia.
Insistió en que los últimos minutos fue bravo soportar desde afuera “se hizo insoportable, me mataron los nervios. Por eso ahora, al ser campeones es una alegría inmensa”.
A su juicio, es una copa “muy merecida” para este grupo porque “confiábamos en lo nuestro. Siempre fuimos a jugar de igual a igual en todas las canchas y eso nos potenció partido a partido”.
Dijo que el hecho de ser campeón invicto “era algo que si bien lo pensábamos, no era algo que nos sacara el sueño; si es cierto que fuimos campeones invictos pero es un detalle para coronar todo esto; lo importante es haber sido campeón”.
Dedicó la “orejona” y el título a toda la gente “y a mi familia que está siempre y a mi abuelo que está allá en Melo que no pudo acompañarme hoy”.
El portero Víctor Martino confesó que “ni en los mejores sueños soñamos esto, pero hoy estamos acá festejando. Entre semana tenemos en juego otra copa, pero eso será para pensar después, ahora solo es para festejar”.
Reconoció que fue un encuentro “complicado” y además “nos pegaron dos tiros en el travezaño. Sinceramente salió bien y eso es también parte del fútbol”.
Sobre la campaña que lo tuvo como campeón invicto precisó que “coronar invicto es muy meritorio, es un gran esfuerzo y premio de todo el grupo” así como comentó sobre el rival “enfrentamos a un gran equipo pero además son justos finalistas porque demostraron que están a la altura de lo que jugamos. Para ellos el reconocimiento también”.
Finalmente dedicó el triunfo a la hinchada “porque hacía años que no se veía la cancha así de llena; también va para mi familia y aprovecho para ver si traemos a nuestro hermano para jugar el año que viene aca” indicó.
El paraguayo Marcelo Paniagua le tocó ingresar en el transcurso de partido en ambas finales. Dijo sentir “una gran emoción; es mi segundo año en Uruguay, primero ser campeón de Liga de Palmira y este año, campeón del interior… sinceramente no lo esperaba”.
Señaló que para alguien que viene de otro país, “llegar a un lugar donde te tratan tan bien y lograr esto, la verdad es algo inexplicable”.
Valoró el hecho que el futbol uruguayo “es quizás tan aguerrido como el paraguayo” per subrayó que “acá se siente más el espíritu de la gente”.
Sostuvo que tenía pocos minutos en cancha y no venía jugando por una lesión “pero poder entrar y sentir esa adrenalina me pone muy contento”.
Finalmente dedicó este título a su familia que está en Paraguay, y a mi novia y familia que acá me apoyan en todo momento, y por supuesto a toda esta gente que siempre acompaña al equipo”.
El capitán, Brian Ruella dijo que fue “muy complicado” confesando que “sufrimos hasta el final, pero esto es así, por algo es el deporte más lindo del mundo” precisó.
Sobre las claves para una gran campaña, que terminan invictos y campeones, indicó que se basó “en el respeto entre los compañeros, en el compromiso, en la humildad de todo el grupo porque cada entrenamiento era el último. Es un equipo fuerte, joven por lo que hay futuro en la institución por varios años más”.
El hecho de ser local dijo “es inigualable” y destacó que “hay mucha gente que trabajó un mes entero. Todo el día había gente trabajando, mucho faltando a los laburos a veces para cumplir, con todos los detalles que nos exigieron para poder jugar con nuestra gente en las tribunas y eso es impagable” subrayó.
“Así que esto es el triunfo del plantel, del cuerpo técnico, de la gente que vino y la que no pudo estar, porque todos se merecen un poco esto”.
Y finalizó diciendo que “el que es hincha de Polancos, sabe bien de lo que hablo. Para nosotros, representan mucho y para mí en particular -que estoy de chico en el club- esto es inexplicable. Así que hoy la ilusión era de de todos ellos y de nosotros, así que nos merecemos festejar entre todos”.
Para Luis Benítez fue un partido que lo llevaban bien pero “se complicó al final, pecamos quizás de confianza porque íbamos ganando 3 a 1 y con uno más, nos quedamos y San Carlos se nos vino arriba,- jugó mejor incluso con uno menos- pero por suerte pudimos aguantar esos minutos finales y logramos el título”.
Confesó que de todos modos “se sufre mucho en el final” porque “esos siete minutos que dio el árbitro no pasaban más. Pero nosotros estamos acostumbrados a sufrir y sobre todo, en el fútbol amateur es así, pero al final festejamos”.
Señaló que al comenzar el torneo, con tantos buenos equipos participando quizás “nadie espera llegar a esta instancia. Pero a medida que fuimos paso a paso, nos fuimos haciendo fuertes. El equipo estaba unido y teníamos ganas de apostar a algo más, porque fuimos jugando miércoles en lo local y sábado, como pasa a los equipos que juegan copa. Vimos que se podía fuimos agarrando confianza y garra, nos sobraba para poder ganar en cualquier cancha”.
Amaral Mattei fue llamado a jugar por ausencia del titular que estaba suspendido. Confesó que sentía “una alegría enorme, porque trabajamos mucho durante todo el torneo. Todos los partidos nos costaron un montón porque nos encontramos con equipos muy buenos, pero fuimos siempre al frente y eso fue lo que nos llevó hasta acá”.
Sobre San Carlos indicó que “es un rival dificilísimo, tiene jugadores de enorme experiencia, muchos que son desequilibrantes, pero nosotros también tenemos lo nuestro”.
Agregó que el equipo tiene “una idea de juego pero además contamos con un plantel muy comprometido; porque cuando nos tocó entrar, -como me pasó hoy en lugar de Guille (Duhalde) dimos todo”.
Destacó el gran compromiso de todos, y dedicó el titulo a todo el plantel, a la familia “mi novia, mis padres, mi hermano, mi primo, los amigos y toda esta gente que siempre nos acompañó” dijo señalando la tribuna.
El lateral Elias Oyola precisó que fue un partido “muy complicado, sobre todo en los últimos minutos, porque se pusieron 3 a 3 y nos costaba tener la pelota, salir de nuestra última zona”.
“Creo que ellos encontraron el segundo gol y el mismo impulso los llevó a dar un poco más y llegar casi enseguida al tercero. Son circunstancias del partido y nos encontramos con dos goles que nos desacomodó un poco”.
Son 16 partidos invictos, una marca muy difícil de lograr . Para el lateral “eso habla muy bien del grupo, tenemos plantel muy unido y creo que en definitiva fuimos merecidos campeones” precisó.
Finalmente dedicó este título “para todos los compañeros que hicieron un sacrificio muy grande, compañeros, cuerpo técnico, dirigentes colaboradores, hinchas… la verdad esto es de todos”.
Para Mathias Hernández llegar a ser campeón es “un orgullo, pero además creo que merecido porque hay un grupo muy unido… La verdad que es una locura esto no tengo palabras para explicar lo que estamos sintiendo en este momento”.
Sobre la campaña que termina con un titulo e invicto dijo que todo se debe a que “fuimos partido a partido, a veces más complicado que otros, como este de hoy, pero lo pudimos sacar. Esto habla de un grupo unido donde todos tiran para el mismo lado, por eso es coronar un gran esfuerzo entre todos”.
En relación a esta final consideró que “fue un partido difícil, duro, donde se nos complicó al final. Pero pudimos aguantar y lograr el objetivo”.
También dedicó el campeonato logrado a su familia “así como a toda esta gente que vino a alentarnos”
Consultado el volante Gianfranco Gay que significaba este título dijo que “para el futbolista amateur esto es lo máximo. Es nuestra champions y lo vivimos cada partido de manera especial. Es lo más lindo que podemos ganar y más si es en nuestra cancha”.
Sobre lo apretado del resultado señaló que “es mucho más lindo ganar holgado, pero creo que un equipo grande, tiene que saber ganar por goleada, por un gol, sufriendo, y eso habla de lo que es el grupo”.
“Hay que saber pasar por todas las facetas, hacerse fuerte en defensa, en el medio y saber cuándo atacar, cuando defender; y este equipo tuvo todo eso y además que sea de manera invicta, es un sabor extra” añadió.
Sobre el rival dijo que hay que felicitarlos “porque llegar acá es difícil, y ellos lo lograron merecidamente y fueron dos partidos muy duros, complicados”.
Dedicó el título a su famila “que está siempre, que se comen todos los viajes, que siempre están en casa asi que para ellos, también va esto”.
El delantero Juan Romero confesó sentir “una alegría grande, muchos momentos vividos, pasando por todo, entrenar con frio... Sabíamos lo que queríamos y cuando nos tocó enfrentar a Juventud y pasamos, creo que ahí nos dimos cuenta que podíamos aspirar a otra cosa”.
Sobre esta final valoró que “también podemos llegar sufriendo, porque en las finales te puede pasar. Este (San Carlos) es un equipo difícil, duro al punto que adentro de la cancha los primeros minutos se jugó con rigor, hubo algunos cruces e incluso en el vestuario después, hubo problemas en el entretiempo. Lamentablemente todo eso extra te saca un poco del partido, te desenfoca y la verdad no se juega a nada. ”.
Reconoce que en el último tramo del segundo tiempo “bajamos la intensidad, perdimos pelotas que no debíamos perder, nos descansamos un poco, y ellos aprovecharon esos minutos para ponerse a tiro. Por suerte pudimos aguantar y quedarnos con la Copa”.
El experiente mediocampista José Torres se mostraba muy feliz, “no caemos todavía lo que logramos; este grupo humilde se fue proponiendo objetivos cortos y terminamos con un objetivo final, con esto que es hermoso”.
Valoró el invicto de una campaña increíble. “Siempre digo que los grupos son fundamentales. Cuando armás buenos grupos y confías en el material que tenés te da para soñar, pero reitero, la base siempre es el grupo”.
Dijo que este campeonato “sin duda va para la familia que ya sea en derrotas o momentos complicados siempre están apoyando; y por supuesto a toda esta hinchada, porque realmente fue hermoso verlos disfrutar de todo esto”.
“La verdad que teníamos el partido controlado y con uno más; parecía que lo teníamos cerrado y sin embargo terminamos sufriendo” dijo uno de los referentes del plantel Joaquín Rovetta.
“Ellos son muy buenos, juegan bien y por eso terminamos sufriendo” y añadió en tono de broma señalando el arco donde San Carlos pego tres pelotazos en el travesaño “al arco hay que hacerle un monumento, pero es una final y hay que sufrir también” dijo.
Como autocritica señaló que “nos complicamos con las pelotas quietas en contra, de hecho nos hicieron solo dos goles en el año por esa vía y hoy de juego aéreo nos anotaron”.
Reiteró elogios para el rival: “ellos son buenos, muy fuertes y fueron con todo; nosotros no pudimos hacer tenencia de pelota como queríamos y terminamos sufriendo”.
Además dice que este fue el primer partido que comenzaron perdiendo en la campaña, “pero supimos darlo vuelta. Nosotros nos hacemos muy fuertes en esta cancha, y hoy con rebeldía, ganas, actitud lo pudimos sacar y ser campeones”.
Para el entrenador de Polancos Patricio Urán, fue un partido donde “se sufrió y el resultado lo explica; estábamos 3 a 1 y nos empataron”. Reconoce que cometieron “varios errores de mitad de cancha hacia adelante, lo que hizo que sufriéramos un poco atrás”.
Además dijo que muchas veces “cuando uno esta tan cerca de conseguir algo tan importante y tiene cierta ventaja, se descuida, se confía, baja la defensa y eso que fue lo que nos pasó”.
“Pero un poco por suerte -esta vez estuvo de nuestro lado-, o por la capacidad de nuestro equipo, supimos aguantar los últimos minutos y la copa se queda en casa” subrayó.
Sobre la campaña que termina como campeón invicto dijo que “es algo que valoraremos más adelante, porque eso a veces no cuenta ya que si hubiéramos perdido nadie se iba a acordar que Polancos llegó hasta acá de manera invicta”
Confesó que en la charla les dijo a los muchachos que “las finales no se juegan, se ganan. Sabíamos que eran 180 minutos, y que lo de hoy no estaba liquidado por lo que habíamos hecho en Colonia. Porque ellos tienen un gran equipo, juegan bien, tienen varis individualidades y buen banco de suplentes”.
Entiende que se dio un partido lindo y disputado y que “para la gente que no es hincha de ninguno de los dos, resultó un partido muy emocionante, interesante, un espectáculo lindo de ver en definitiva”.
Sobre algunos roces en cancha como en zona de vestuarios en el entretiempo atribuyó a que “son cosas del futbol que quedan adentro de la cancha, donde cada uno intenta llevar agua para su molino y sacar la mejor ventaja posible dentro de lo reglamentario.
Dijo que “era obvio que iban a darse cierto encontronazos, porque más allá que competimos por Soriano interior somos colonienses, tenemos extirpe de jugadores y entrenadores parecidos, somos muy pasionales en esta zona”.
Confesó ser un privilegiado del fútbol porque logró dos títulos importantes que siempre los soñó. “Siendo hincha, cumplí mi sueño de niño, salir campeón de Selecciones con mi pueblo y ganar una (copa) nacional con el equipo en el que nací y soy hincha”.
Sin embargo sostuvo que los sueños personales “pasan a segundo plano cuando se pueden compartir con un grupo, con otras personas. Somos un grupo de 33 personas, unidos, donde nunca dejamos de creer, de sacrificarnos, de hacer las cosas con pasión y con amor. Por eso hoy estamos festejando con toda la gente” concluyó.
El presidente Ricardo Blanco iba y venía abrazándose con todo el mundo. Confesó que los nervios “fueron muchos, típico de partido de final donde no hay que descuidarse hasta el último minuto”.
Valoró el empate de San Carlos a quien catalogó como “un digno rival” agregando que estaba “convencido que llegaron los dos mejores de toda la copa”.
Confesó sentirse “súper feliz porque logramos algo que a principio de año era inimaginado. Nosotros sin jactarnos de nada, siempre entramos a los campeonatos a competir, a llegar a lo más alto posible.
Dijo que venían “con ese saborcito amargo” porque entendimos que en la copa pasada “fue una eliminación temprana para el equipo que teníamos.
Ahora veníamos a dar un pasito más adelante pero no nos imaginamos que tanto.
Valoró como algo importantísimo a nivel institucional, ser campeón a dos años de cumplir el centenario. “Logramos algo importante para el club, a dos años de cumplir 100 años así que mejor festejo que haberlo sido campeón nacional para unir a esa fiesta que tendremos”.
Consultado como se solventa un equipo para una copa, indicó que “es un poco una conjunción de cosas, muchos beneficios, sin dudas que algunos socios nos ayudan, además de que muchos jugadores del club que ponen su granito de arena, lo hacen por amor a la camiseta.
Reconoce que es “muy difícil” conformar un equipo “con aspiraciones de copa y ser campeón solo con jugadores del club”, aunque sostuvo que los que llegan de afuera “lo hacen humildemente”.
Acá hay un esfuerzo de todos desde la cabeza dirigencial hasta los hinchas. Al respecto dijo “hoy en la mañana, en la semana y días antes, era un placer venir hasta la cancha porque había cuarenta, cincuenta personas haciendo cosas; por ahí había gente pintando paredones, otros venían cuando tenían libre en sus trabajo y eso te llena de orgullo”.
Indicó que cuando se da esta oportunidad de definir en casa, como en este caso “de alguna forma la presión es muchísima, porque querés que se te de, como premio a toda esa gente que piso un granito de arena”.
Para el presidente palmirense tras ser campeón “la vara queda alta, pero el equipo, el cuerpo técnico siempre tiene la vara un poco más alta, así que creo que no hace falta que nadie venga a decirnos nada, ellos mismos se ponen la vara alta y para nosotros es un orgullo”.
Por otra parte aseguró que “acá es todo amateur, nadie vive del fútbol, no tenemos ningún jugador que viva de esto. Al que precisa una mano de pronto se la damos y al que no necesita, no pide porque el club necesita más. Esto es así y es una realidad”.
Señaló que si bien este título le faltaba a la ciudad “Nueva Palmira ha sabido demostrar que somos grandes y mostrar que tenemos muy buen futbol. Somos campeones de selecciones, múltiples campeones nacionales de futbol femenino y ahora de clubes. Y no sé si muchas ciudades tiene este privilegio” recalcó.
Finalmente sobre la lucha para que se le considerara jugar de local señaló que “tenía plena confianza en la coherencia de OFI, porque acá ya se había jugado una final de Selecciones”.
“Somos conscientes que es una cancha que requiere cosas, e incluso para el año que viene en la A, sabemos que hay cosas para hacer. Pero para esta final, las condiciones que nos pusieron la cumplimos. Teníamos la confianza porque queríamos la fiesta acá y además el escenario tiene las condiciones de seguridad para realizar este evento”.
Confesó que “no nos pusimos nerviosos en ningún momento porque siempre estuvimos afin a los que nos exigieran para tener esta fiesta” concluyó.
ESCRIBE: FRANCISCO CONNIO
Allá en el estadio Supicci, donde el plata baña la costa coloniense, el sueño de un puñado de jugadores enfila en la senda de las ilusiones en busca de la copa de clubes, la “orejona”, la más preciada, la que te etiqueta como campeón, sin importar la categorización que las planillas y documentos administrativos que OFI te impone, rotulándola como Copa de clubes B.
Es a modo de Copa Sudamericana, -torneo continental de Conmebol-, que mide equipos digamos de un escalón más abajo que los que juegan Copa Libertadores. O sea que la Copa B de nuestro futbol chacarero tiene esa característica.
Los equipos se clasifican, de pronto un escalón más abajo en la consideración futbolera, en la historia, en participaciones coperas, pero sin dudas la juegan con la misma pasión y con el objetivo final de llegar a levantar la “orejona”, para apretar un espacio más en las vitrinas donde se aglomera la historia de éxitos de cualquier institución.
La Copa “A” , que ganó días atrás Universitario de Salto, vale tanto como la B en esa descarga emocional y esa linda sensación de ser campeón. Ahí no se califica “escalones”, porque para todos, la noticia recorrerá el país diciendo que Polancos o San Carlos, es el nuevo campeón de clubes de OFI.
La primera, de dos citas fue en Colonia, donde los dueños de casa, en modo funebrero, (vestidos totalmente de negro), con la presión de la hinchada, pero con los pies en cancha, nunca mejor empleado el término, intentaban frenar el intenso ímpetu puesto de manifiesto por los palmirenses, que sorprendieron en el primer tramo del partido con un ataque insistente golpeando a la defensa local, que se mostro mas endeble en el arranque.
Al punto que en menos de diez vueltas del minutero, los palmirenses ya se habían amontonado en plan festejo con su gente, allá en la tribuna “de enfrente” (a la principal) donde todos se confundían en tres colores, después que el experiente Joaquín Rovetta lograra anotar con remate cruzado.
Después mas de pelea en varios sectores, entreverando piernas, pero con el equipo visitante queriendo aprovechar el cimbronazo al corazón del equipo del barrio de la Plaza de Toros coloniense. Los dueños de casa, sorprendidos, demoraron en entrar en partido, acomodar sus piezas en la cancha.
De todos modos se fueron al vestuario, con el propósito de cambiar la pisada para el segundo tiempo, aun que el negro local, ya habia realizado dos variantes en la primera parte, sin que trajeran soluciones.
La visita, sabedor de tener un gol que en esta instancias de ida y vuelta, da enorme ventaja, jugaba con el apuro local, minimizando errores, trabajando la ansiedad y los nervios del rival, que una vez que cruzó la mitad del complemento, ahí si de a poco, comenzó a instalarse en campo rival, obligando a la visita a retroceder.
Incluso en el último tramo del partido, quince, veinte minutos, la visita mueve piezas, engrosa la defensa y resigna la delantera defendiendo la ventaja que el local no pudo quebrar.
Polancos se vuelve a Palmira con una victoria importante, en una llave abierta donde el rival San Carlos llega con un extraño antecedente, una fórmula no escrita pero real, que de visita termina jugando mejor y sacando resultados trascendentes. Por su lado, el tricolor palmirense se hace muy fuerte de local y es casi inexpugnable.
Como sea, estamos ante una gran final sin dudas, para vivirla, para disfrutarla.
SAN CARLOS: Manuel Vallejo, Luciano Soria, Wilder Gottero, Gabriel Barrotti, Renato Román (35’ Santiago Aguinaga) Matías Ebere, Agustín Noy (74’ Alejo Charbonier), Damián Ale, Lucas Geymonat (35’ Mateo Cedrés), Federico Cóccolo y Rodrigo Pérez.
DT: Bruno Capellino
POLANCOS: Víctor Martino, Iván López, Guillermo Duhalde, Brian Ruella, Elías Oyola, Luis Benitez, José Torres, Gianfranco Gay, Joaquín Rovetta (85’ Marcelo Paniagua) , Marcos Zubizarreta (90’ Amaral Mattei), Juan Romero (76’ Nahuel Paredes).
DT: Patricio Urán
Gol: 8’ J. Rovetta (P)
Amarillas. G Barrotti (SC)
Arbitros: Juan Rodriguez, gerardo Azuri, gaston Paz. Cuarto:Bruno Rodriguez. (Todos de San José)
Cancha: Estadio Alberto Supicci
Público: 1100
Escribe: Francisco Connio
El arquero Manuel Vallejo al retirarse a vestuario hablo con nosotros señalando sobre el partido que “en estas instancias sabemos que cada vez que vas pasando de llave va a ser más duro”. Por lo tanto, “sabíamos que iba a ser un partido difícil”, pero también subrayó que creo “si este no fue el peor partido del año pegamos en el palo”.
“No se si fue tanta virtud del rival, porque nosotros no nos encontramos cómodos en ningún momento, no pudimos asentarnos bien en la cancha, no encontramos lo que habíamos hecho en otros partidos, no pudimos buscar nuestro juego. Hicimos lo que pudimos pero no fue suficiente y vamos a ir a matar allá” indicó pensando ya en la revancha.
Para ese encuentro en Nueva Palmira precisó que “ya hay que cambiar la cabeza; hoy en el segundo tiempo se vio que intentamos algo diferente, estuvimos mas metidos en el partido, pero nos falto juego y es lo que vamos a ir a buscar allá” concluyó.
Para el entrenador de San Carlos Bruno Capellino, “este es un resultado que no nos gusta obviamente, pero sabemos que es una llave de 180 minutos y que estamos capacitados para revertir este resultado”.
Dijo que de alguna manera esperaba este tipo de partido como se dio “Conocíamos a Polancos, pero también nosotros no dimos todo lo que podemos dar, es la realidad”.
Reconoce que estuvieron muy imprecisos, “nos costó mucho la primer pelota, la segunda... pero peor de lo que jugamos hoy es difícil y se se lo transmitimos a los jugadores. No hicimos el partido que teníamos que hacer de acuerdo a todo el recorrido que veníamos haciendo en la copa”. “Tenemos mucho para dar y eso nos da la tranquilidad de saber que tenemos las armas para revertirlo” añadió.
En cuanto a que el equipo rinde afuera mejor que de local señaló que “sin dudas pero eso no quiere decir nada” aseguró. De todos modos los ultimos antecedentes son buenos en ese aspecto, así que tenemos que pensar que son 90 minutos más, que estamos a un gol y que la llave está muy pareja”.
El técnico de Polancos Patricio Urán dijo que “nos llevamos un buen resultado, y como final del interior sabíamos que iba a ser super complicado. Creo que durante 70´, 75 minutos fuimos dominadores del juego pero en el segundo tiempo bajamos un poco porque sufrimos desde lo físico y además ellos juegan bien. De hecho nos fueran metiendo en nuestro campo, así que tuvimos que reforzar la defensa y dedicarnos mas a defender que a atacar y a cuidar el resultado”.
A su juicio “esto no está resuelto ni mucho menos, pero tenemos una semana para descansar y prepararnos para la revancha de local”.
Sobre ese encuentro final señalo “sabemos que son finales, además el rival es un buen equipo, sufrió acá contra Lavalleja y perdió, pero fue a Minas y se trajo la clasificación así que hay que tener los recaudos necesarios”.
Finalmente dijo que “somos dos equipos parejos, los dos tenemos características ofensivas pero reitero, ahora a descansar, recuperar desde lo físico y ya comenzar a pensar lo detalles para poder llevarnos este título en nuestra casa”.
“Fue un partido típico de una final, ni que hablar y nos jugábamos mucha cosa los dos equipos donde cada uno apela lo suyo; nosotros vinimos a buscar el resultado y por suerte nos lo llevamos pero queda la serie abierta para la revancha señaló José Torres volante de Polancos.
Confesó que sabían el juego que iba a hacer el rival. “Lo teníamos medio estudiados, cuidamos algunos aspectos y por suerte salió el plan que vinimos a plantear”.
Sobre el partido reconoce que en el primer tiempo fueron “más intensos” que en el segundo, pero lo atribuye “al bajón propio por la cancha, que es muy pesada, que si bien esta divina come piernas y eso se trasladó al funcionamiento del equipo en definitiva”.
Para la revancha de local dice que “nuestro juego no cambia por ser local y jugamos de la misma manera, pero por algo, llevamos un invicto que se arrastra durante todo el campeonato. Pero repito, salimos a jugar de la misma manera en todas las canchas”.
Escribe: Francisco Connio
Público: Un muy buen marco de espectadores se notó en el estadio coloniense. La gente de Polancos de Nueva Palmira acompañó en gran medida, llegando unos 400 hinchas del equipo “tricolor”.
Clima: Realmente fue una tarde espectacular donde el sol bañaba las tribunas haciendo realmente agradable la tarde dominguera en el Suppici. Muchos disfrutaron del sol aunque al final del partido ya cuando la tarde caía, se sentía el fresquito que venía del Plata.
Protocolo: Los consejeros Fernando Varela y la vicepresidenta de OFI, Ana Zeni, una vez más presentes como equipo de Protocolo. Realmente un trabajo muy bueno de parte de ambos, e incluso mejorando a medida que transcurren las distintas finales del fútbol chacarero.
Veedores: El floridense y consejero de OFI Carlos Alaníz y el maragato Emiliano Barrios, fueron los designados para la tarea de veedores administrativos que supieron llevar con gran solvencia la tarea, al punto de cuidar exactamente cada detalle para que nada estuviera fuera de lugar.
Banco: Uno de los problemas del espectáculo fue la disposición del banco de suplentes. Los organizadores, San Carlos en este caso, debía montar un banco en la tribuna Edgardo González, donde fue la gente de Polancos. Sin embargo no quisieron, por lo que hubo que hacer un “pulmón” de más de 10 metros en la tríbuna principal, justamente donde estaba el banco visitante.
Seguridad: Un gran dispositivo de seguridad para los árbitros por policías y guardias privada para otros sectores del escenario y tribunas. Por suerte no hubo que lamentar ningún incidente y todo se desarrollo con normalidad.
Dirigentes: Representando a la organización estuvieron presentes en el escenario coloniense, ademas de los veedores y protocolo, el presidente de OFI Sebastián Sosa y el Secretario Jorge Ortíz. Ambos incluso bajaron al terminar el encuentro para la entrega de medallas a la cuarteta arbitral como sucede en cada instancia final de cualquier campeonato de OFI.
Recibimiento: Por un momento la tribuna principal donde estaba la parcialidad locataria se llenó de humo negro, tapando completamente por segundos la visibilidad. Es que el humo negro está identificado con la indumentaria de San Carlos, camiseta, pantalón y medias negras, con pequeños vivos blancos.
Ingreso: No podía faltar como sucede habitualmente el ingreso de la cuaterna y los equipos al centro del campo, de fuegos artificiales que se encienden a cada lado cuando pasan los jugadores. Evidentemente le da otra vista y suma al espectáculo.
Banderas: Realmente hay que ponerse a apreciar las banderas que se distribuyen en estos encuentros. Las de Polancos, por supuesto con los colores de su institución. Pero por el lado coloniense un hecho a destacar es que había varias banderas de instituciones colonienses, como apoyo al equipo del departamento. Un lindo gesto.
Prioridad: En este caso si se entendió por parte de ambas Ligas que los equipos que juegan la final representan a sus Ligas. En Colonia se suspendió el fin de semana toda la actividad local y algo parecido sucede con Polancos, cuya Liga suspendió los partidos entre semana para darle posibilidad a que Polancos tenga un buen descanso el plantel de cara a la revancha.
Cambios: El técnico coloniense, Capellino decidió hacer dos variantes a diez del final del primer tiempo, visiblemente no conforme con el rendimiento del equipo hasta ese momento. Los jugadores que salieron lo hicieron de diversa forma, porque mientras uno acató la decisión, molesto pero de cabeza baja el otro salió muy descontrolado.
Enojo: El mediocampista sustituido acató la decisión del técnico y se fue al banco sin problema. El otro, el defensa salió muy mal del campo, empujó a uno de los equipiers al intentar calmarlo, tuvo un intercambio de palabras con el técnico alterno y le pego un puñetazo al acrílico del banco de suplente visiblemente enojado. Después varios compañeros vinieron a hablarle tratando de tranquilizarlo.
Sombra: El estadio coloniense tiene la particularidad de tener en la tribuna Edgardo González un arbolado que le da la posibilidad a espectadores a ponerse abajo y de pronto protegerse del intenso sol, quizás no tanto este domingo sino días de más calor. Pero igual había allí espectadores disfrutando de la sombrita.
Música: Por momentos, se escuchaba algo de música proveniente de un parque de diversiones que está ubicado en un predio cercano al estadio, que da precisamente a la parte de acceso de los visitantes, en una de las cabeceras del Suppici.
Mirando: Otra particularidad casi folclórica, que aún conservan estadios del interior es que muchos, fundamentalmente adolescentes, se trepan a los muros para mirar desde allí sin pagar. Acá se dio con varios que estaban trepados en la tribuna donde estaba la hinchada de Polancos.
Espacio: Realmente el Suppici es cómodo para poder trabajar, los medios, los veedores, los cuerpos técnicos. Además hay una pista de atletismo, que le da la separación adecuada de las tribunas hasta el campo.
Gritos: Quizás por lo amplio, por el lugar, pero los gritos de los hinchas se escuchaban muy claros, dirigidos a sus propios jugadores como a rivales. Ni hablar de los fanáticos que se quedaron en las tribunas mientras entregaban las medallas a los árbitros.
Escribe: Francisco Connio


