Los aires de la tardecita carolina se tiñieron de azul y blanco, los colores que identifican a Libertad, ese equipo que surgió con el nombre de “Penado 14” allá en la década del 50.
Hoy, en historias repetidas, de partidos esperados y de gargantas enronquecidas, hay otros jugadores que se calzan la casaca a rayas horizontales, pero con el mismo compromiso que sus antecesores: poner en la marquesina del éxito el nombre de su club.
Y llevarse este nuevo trofeo que sustituye a la ya famosa e identificativa “orejona” del campeón. Es que así se lo hace saber la hinchada, que por cientos con mate y algo dulce se fueron tempranito a buscar el mejor lugar en el estadio.
Pero en eso de ilusiones y sueños, hay que señalar con una máxima futbolera, que se reparten con la visita en partes iguales, sin tomar en cuenta viejos antecedentes y copas acomodadas en las vitrinas.
Esto es hoy y otra historia, la que comenzaron a escribir Libertad y el tricolor de Dolores, Barracas, que se fue para amanecer en su tierra, derrotado pero paradójicamente vivos, por lo exiguo de la diferencia en tierras fernandinas.
Lo cierto y real es que los carolinos sacaron el primer boleto a la ilusión derrotando a su rival 1 a 0 antes de que cronometro recorriera los primeros veinte minutos de juego.
Pelotazo a la izquierda del ataque local, y en un toqueteo digno de los que vimos recientemente en el Mundial, la fueron llevando hasta que Tavárez acomodó el pie y la mandó abajo contra el palo desatando la euforia y el revoleo de banderas y camisetas locales.
Uno a cero y la locura del pueblo albiazul, que quería más, ávidos de seguir inflando el pecho, reventar los pulmones, aunque la visita no cesaba en empujar con gritos a sus muchachos intentando emparejar.
Pelota divididas, tapones peligrosamente arriba, pero el “siga siga” del árbitro se tornó es una final plenamente disfrutable, dejando jugar.

El pitazo del entretiempo de sanducero Scheinder motivó las arengas de los entrenadores en vestuarios, buscando objetivos diferentes de acuerdo al marcador, pero al fin y al cabo con el mismo destino final, ganar, que es lo que importa.
Para el complemento, más piernas entreveradas en la media cancha, la pelota por momentos bien jugada, con intercambio de posesiones, apurando por los costados, las defensas firmes, bien paradas desbaratando los ataques.
Los cambios comenzaron a llegar con propósito de soluciones para cambiar algo que nunca cambió. Obviamente que no podía faltar el Var del futbol chacarero, ese nuevo sistema de revisión de jugadas claves cuando los técnicos deciden hacerlo.
Scheinder debió ir tres veces al chequeó de jugadas, incluso una para anular el segundo gol de Libertad que hubiese sido lapidario, al punto que tras ser anulado en la tribuna de enfrente lo gritaron como si hubiera sido gol.
También hubo que confirmar una roja en Barracas y una amarilla en Libertad, para cerrar un partido donde el primer capítulo fue locatario.
La semana que viene la fiesta se instala en Dolores y de allí saldrá el nuevo campeón que se llevará el primer trofeo que suplanta a la famosa y recordada “orejona”.
Escribe: Francisco Connio
Detalles
LIBERTAD (1): Gastón Hernández, Marcelo Martínez, Damián Muníz, Pablo Polenta, Bruno Pintos (84’ Fabricio Fungi), Federico Ramos, Santiago Pérez, Luciano Machado, (70’ Facundo Suárez) Rodrigo Pérez (70’ Rodrigo Tabarez), Matías Tavares, Germán Fernández (45’ Agustín Giosa),
DT: Sergio Cano
BARRACAS (0): Guillermo Reyez, Alexis Gimenez, Thomas Romero, Marcos Brito, Héctor Bonti, Franco Chasandi, Santiago Giménez, Enzo Cardozo (57’ Franco Casanova), Tobías Chasandi, Nahuel Guiero (77’ Pablo Chalup), Ruben Funes (84’ Brian Gonia).
DT: Fabricio Bassa
Goles: 19´ M. Tavares (L).
Tarjetas Amarillas: M.Tabares, F, Fungi, R.Tavarez, S. Cano (DT) en Libertad; F.Chasandi, S.Gimenez, H. Bonti (En Barracas)
Tarjeta Roja: T. Chasandi (B)
Arbitros: Matías Scheider, Matías Roa, Charles Barreto, Cuarto: Orlando Herrera. Soporte FVS: Oscar Fagúndez.(Todos de Paysandú)
Estadio: Álvaro Pérez de San Carlos-Maldonado
Publico: 3.600


